Yehuda Amichai


Por Sergio Quitral

La noticia de la muerte de Yehuda Amichai hace pocos años fue escasamente trascendida pese a que significaba la pérdida del quizá principal poeta judío moderno y uno de los más representativos. Amichai proviene de una familia alemana de origen judío que emigra en 1935 hacia Israel. Vive algún tiempo en Petach Tikvah y finalmen­te en Jerusalén. Desde su primer libro Ahora y Otros días (1955) desper­tó serio interés entre lectores y críticos, se trata de un compromiso de la poesía moderna por confrontar los problemas contemporáneos y hay en Yehuda un ávido interés por captar la realidad humana y sobre todo por retratar este lado oscuro de la civilización occidental. Ocho años después aparece Poemas reunidos (1963) a los que sigue el libro Poemas de Jerusalén (1987). Estos libros siguen respondiendo al mismo interés sociológico gracias a su fresca y honesta forma de ex­presar los problemas del hombre moderno frente a los conflictos del medio ambiente social, la tradición, el pasado, la guerra, etc. En su propia juventud experimentó de cerca la guerra -perteneció a la bri­gada judía británica (Segunda Guerra) y participó en la guerra de independencia en el Negev (zona sur de Israel). Muchos de estos te­mas son parte del repertorio verbal que combina el hebreo tradicio­nal que había estudiado en su juventud y la jerga callejera, el medio real y prosaico de la vida urbana con sus tanques, contratos y agonía lenta de los individuos en medio de la gran ciudad. Además de varios libros de poesía, Amichai escribió dos novelas, literatura infantil, cuen­tos y material para radio. Las que presentamos aquí son versiones de textos originalmente escritos en hebreo y traducidos al inglés por lo que han de modificarse aspectos musicales propios del original con­servando aquí solo el sentido.
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Dios tiene compasión de los niños del jardín de infancia

Si Dios siente compasión de los niños del jardín de infancia,
con los niños de escuela no tiene compasión
y con los de bachillerato ninguna compasión
y los deja solos y deben arrastrarse en los cuatro costados
de la arena ardiente para alcanzar la estación
de primeros auxilios cubierta de sangre.

Pero quizá, al mirar cómo terminan los verdaderos amantes
siente misericordia
y los abrigará como el árbol muerto cubre a un viejo
dormido en el asiento público.

Y quizá también nosotros le demos
las raras y antiguas monedas de la caridad
que mamá nos dio en casa,
de modo que la felicidad pueda protegernos
ahora y en otros días.
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El cuerpo es la razón del amor

El cuerpo es la razón del amor
después la fortaleza del amor
luego la prisión acogedora del amor
y cuando el cuerpo muere
el amor que ha vivido en libertad y en gran abundancia,
se quiebra, como una máquina de monedas
con el ruido de un anillo de trueno
y vierte delante de sí todas las monedas
de generaciones de la buena suerte.
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Como en los entierros

Detrás de mí
marchan como en los entierros
el niño que era yo hace muchos años
el hombre joven que fui en su primer amor
y el soldado que era en los viejos días
y el hombre canoso que fui hace una hora
y otros que fui incluso extranjeros
de los cuales me he olvidado
y entre ellos también una mujer.

Y todos sus labios están moviéndose
y todos sus ojos recuerdan el pasado
todos destellan y pronuncian
palabras de lamento y consuelo
pues volverán a sus asuntos y a sus citas
como en los entierros

Y uno dice a otro: «El objetivo principal
de la industria en nuestro tiempo, es crear

los materiales más fuertes que son también los más ligeros».
eso dijo y lloró y se fue por su camino,
como en los entierros
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Ein Yahab

Hay un mecanismo impulsor de la noche en Ein Yahab,
en el desierto de Arava
y un mecanismo impulsor de la lluvia. Sí, de la lluvia.
Allí la gente se alegra al verla crecer en las palmas datileras,
allí la vi crecer entre árboles de peligro,
allí vi la esperanza erizada como alambre de púas
y me dije: Esto es verdad, la esperanza necesita ser
como el alambre de púas que guarda dentro de sí la
………………………………………………..desesperación
y espera sabiéndose rodeada de un campo cubierto de minas.

 

 

La nota de Sergio Quitral sobre Yehuda Amichai, así como la selección de poemas del autor israelí  se encuentran en la edición impresa Poesía n.° 137.