Violencia

María Ramírez Delgado

Lejos de cualquier enfoque sensacionalista, la poesía de María Ramírez Delgado opera en un territorio incómodo para el gusto común de lo poético. Violencia (Editorial Mago, 2017) es un rasguño que abre arterias de acceso a un conocimiento que sentimos oculto, obtenido en las demarcaciones del cuerpo y la mente: instrumentos de expiación extramoral dentro de una especie de masoquismo divino, libre de flagelos religiosos. Ramírez Delgado esboza una cartografía de reflexiones filosóficas trazadas en los límites de la cordura. Su poética nos presenta lo violento como una vía alterna a una nueva razón. La violencia como rendija hacia el sosiego. La minuciosidad de la prosa de Violencia, lacerante pero eximida de estridencias, refleja la premeditación de una mente oscura. La autora manosea con ductilidad el pensamiento humano, y crea a sus personajes con la misma materia psíquica de la que se componen las fantasías sexuales, retratando con cierto objetivismo las estampas de un ambiente que sentimos cercano al nerviosismo: asesinas, sádicos, ratas, moscas, bagres y otros seres hambrientos son apenas un conjunto de los elementos que parecieran remarcar en cada texto las líneas del Triángulo de la violencia formulado por el profesor Johan Galtung. Para el sociólogo noruego, la violencia se compone en una estructura piramidal y en gran medida invisible. La industria del cine y el entretenimiento, el poder político y financiero, actúan estructuralmente sobre la mente del individuo y lo dislocan a través de la propaganda bélica y la recreación conceptual de la libertad. La violencia estructural y cultural (bases del triángulo) amplían el campo de tolerancia criminal de las sociedades. Son los puños invisibles de la violencia, sus formas de agresión no directas. En la poesía de María Ramírez Delgado encontramos algunos motivos, veladas escenas provenientes de esa violencia cultural. Varios de sus personajes presentan síntomas de las enfermedades sociales, individuos que buscan liberarse a través de la agresión física (violencia directa y punta del triángulo) de las imposiciones del poder que los enmarca y define. 

Dentro de algunas corrientes antiguas del conocimiento espiritual y filosófico, el mismo triángulo del que se vale Galtung para explicar su teoría de la violencia, simboliza a la Ley de Tres o de conciliación de fuerzas. Esta ley parte de la condición de dualidad energética (involutiva / evolutiva) que rige interiormente al ser humano durante toda su existencia. La Ley de tres expone la necesidad del surgimiento de una tercera fuerza que debe ser generada a través de la atención voluntaria del individuo que ha experimentado en sí mismo la sensación de una  fragmentación existencial. Bajo una concepción seglar de esta ley, el inicio del desarrollo armónico de las energías que coexisten dentro del ser humano comienza con el surgimiento de un elemento energético conciliador, que resulta de la fricción propia de las energías en pugna. Violencia opera en una dirección similar a la de este antiguo principio. La agudeza de sus ángulos estéticos y la oscuridad de su atmósfera, son una invitación a la fricción con la fuerza de nuestros impulsos ordinarios ante lo que suponemos distinto, o negamos de nosotros mismos. Violencia convoca a un movimiento de trasgresión consciente. Cada texto es un acorde que nos pide afinar la atención para ir más allá del lenguaje filoso y la anécdota, hacia el encuentro con una nueva forma de sentir, pensar y actuar.

Así como buena parte del conocimiento filosófico y espiritual  se encuentra bajo la protección de símbolos, la arquitectura poética de María Ramírez Delgado es resguardada por gárgolas verbales que se manifiestan por medio  de una prosa que emerge desde las fauces de lo monstruoso, pero discurre con la transparencia del agua y el vidrio. Y al igual que esas figuras de piedra en los techos de las catedrales, su escritura se reviste de un gesto terrible, que custodia los  hallazgos existenciales de una mujer que «se consume con su ropa en una marcha indetenible».

Víctor Manuel Pinto

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Violencia

Hoy me he levantado,
aparté mis sábanas calientes,
mi mejilla no volverá a rozar la almohada,
exhalo por mis ojos, inhalo mi rutina.

No tengo arrepentimientos,
¿qué son?, ¿para qué sirven?,
¿el vacío de la decisión,
acaso ha valido la pena?

He cepillado mi cabello, mis dientes, mi frente,
un pincel sin color que matiza mi intimidad,
mi disfraz para colarme en el mundo.

Te he saludado, sin levantar sospechas,
he sonreído un poco en el desayuno.
Uso mi chaqueta de la suerte,
no la necesito, mi demonio acompaña mis pasos.

Hoy he tomado las balas
¡brillantes balas, perfecta geometría!,
las he amontonado en el bolsillo,
tintinear de monedas mortales.
He tomado el arma
¡pesada arma, amada compañera!,
permanece cobijada al fondo de mi morral.

Sin beso antes de salir puedo marcharme,
he encendido un cigarrillo en la puerta,
camino a la escuela y les ruego a mis padres:
–Den sepultura a las colillas que tocaron mis labios.

¿Quién puede disminuir la ira,
una vez que estaciona su carro en el pecho?
El cargador es la furia que no debe ser olvidada.
Agachada, silenciosa,
feliz en las cuencas del ánimo.

Hoy han circulado mis pensamientos secos,
ciruelas pasas que se mecen en el columpio del parque;
allí donde mi memoria conserva
las miradas olorosas a moluscos podridos.

No es posible dejar nada de lado,
he visto el valor de la fama desperdiciarse en los atletas.
He cargado con las ausencias y las afonías,
las carcajadas al final de mis palabras,
los murmullos chorrean hasta mis pantalones.

Mi sudor no puede rebajar el rojo sobre el hierro,
empapa mi cuello y mi espalda.
Ha llegado el apocalipsis, pero ninguno lo sabe todavía.

La realidad tiene el sabor de sangre,
veo las máscaras iluminarse,
las muñecas agitan sus faldas,
sus lenguas negras mojan sus labios.

Dentro del morral se acurruca la expiación,
cargada e inmóvil espera su momento,
la desesperación no existe en ella.
La consciencia es el roce de mi mano
al envolverla en el puño,
mientras subo por la escalera.

Mi confusión se derrama,
y la voz grita: –¡Es ahora!

¿Han visto mi hermoso jardín, donde se pasea la rabia?
Acariciemos el plomo
donde fueron derrumbados los libros,
los monstruos de la televisión,
aparecen ante todos,
la audiencia de nuestra vida está por elevarse.

Vociferan: –¡oh Dios, oh Dios!
¡Yo soy el dios al que deben temer!
Sus piernas me pertenecen,
no les permitiré desfilar otra vez.

Imploran: –¡No lo hagas, no lo hagas!
Pero, mi cólera es un balón,
rebota intocable y cóncavo, golpea las ventanas
ineludible contra las puertas del resentimiento.

Un diablo azul silba mi nombre,
Otro, incluso más canalla, dispara desde mis manos.

En mis oídos estalla el canto de la expiación.
¡Dulce muerte de cabellos solares!
Los maestros aúllan,
inmaculado coro del rencor.

¿Dónde está la aflicción por mis disposiciones,
por despedir a los que no me amaron?
Sublime es la condenación desatada dentro de mí,
una llama explota en mi cabeza mientras el odio corre.

El último grito ha sido detonado.
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Los bagres

……Crueles son los peces congregados esta noche ante tu cadáver.

……Oscuros y lóbregos los bagres rondan iniciando una
degustación macabra, de dos en dos abren sus bocas diminutas,
son una maquinaria calibrada con primor, van dejando
penumbra abierta.

……Sus ponzoñas son aplicaciones exactas.

……Los bagres agitan sus colas, han comprendido la grandeza
del círculo, profundos ante ti, vuelven, se comprimen,
embebidos, hasta las cuencas.
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Clausura

……Entre el friso y el muro, la humedad crea una absurda
intranquilidad.

……El prepotente punzón descose el yeso. Incrustada, la
escondida mujer esbelta, lacónica, hambrienta. Su mirada
seca de piedra ha corroído la piedad hasta hacerla huir, serena
mantiene una impetuosa dignidad. Un perro duerme a sus pies,
chorreando una rabia de molusco, sin turbarla.
……En la exposición, un soplo define el juicio.
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Perspectiva del hambre

……El hambre vive dentro del baño.

……No es un asunto cotidiano alimentarnos, tomar el
desayuno no debe ser la noción de la angustia. El pan no es
la invitación aterradora a la austeridad, el organismo insiste
en esa desalmada inapetencia. No se trata de afligir a otros,
consumirnos hoy y mañana.
……La ceremonia necesaria es sentir hambre, secarse del
hambre, para sentir ser. Iniciar el dominio es una liturgia
ascética. Reducir el hambre, eunucos del apetito, encadenados
al baño.
……Requisamos el reflejo, insostenible.
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Esferas de propano

……Una casta de incinerados camina hacia la mar.

……Tus palabras escarban a los caídos.
……El Hades no es imaginario: es la morgue, apartar la costa de
la costa, escudriñar y recoger, lengua negra, la predestinación
del fuego.
……Ahora engulles su mortalidad, conservas lo inhóspito,
aprehendida a la sarna de petróleo y de gas.
……Encuentras las camisas pegadas a los torsos, esculturas de
arrogante melancolía.
……La sombra de un almendrón se seca cuando debería retoñar,
supura la luz y se derrumba.
……Las esferas de propano emergen, nubes burdas y podridas.
……Los tanques se muestran pétreos y sedientos, queda la
perforación metódica, balanza hundida entre la espesura de los
sedimentos.
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Moscas

……Descansan opacas y todopoderosas dos moscas sobre la
torta de boda.

……Sin remilgos saborean al final de la fiesta el generoso trozo
blanco. Nadie puede perturbarlas, nadie las estorba. Sus bocas
descomponen y aspiran toda la ceremonia.
……El padrino revolotea al fondo del salón un último baile,
cada silla vacía simula un triunfo, en cada copa caída la
revelación del hábito.
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Nocaut

……El puño no siente el gesto, es el fondo del precipicio
destazándolo.

……Un golpe no es demasiado para fragmentar a un hombre en
un ring.
……Un infarto certero y firme, la imposibilidad de la caricia,
un instante robusto, el alma hecha añicos sobre la lona.
La situación puede ser calculada porque los oráculos han
vaticinado. La velocidad del derrumbe no se mide. Sí, la negra
prolongación, el estertor del cerebro dentro de su fragilidad
pereciendo. Las palpitaciones erráticas, descienden.
……Piragua a través del Leteo imperceptible.
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Los tres círculos del infierno

……Cruenta es la ducha todas las mañanas, cuando desde ella se
desciende y se llega al lugar de la sombras.

……Bajo el agua no hay negociaciones, se derrama entre las
manos y los cabellos, fluye hirviendo. ¿Quién puede sostenerse
sobre las baldosas invisibles? Desciendo por empinados
toboganes de jabón, entre ranuras inmundas y mohosas.
……Mi primer círculo infernal es aquella diminuta mujer, se
consume con su ropa en una marcha indetenible. Ha ordenado
el mundo, ha concebido un hijo.
……El segundo círculo, rotundo, gris, contiene los recuerdos.
Bordados sobre la espalda sanguinolenta, son trenzados en
hilos y combinados en una armonía macabra.
……El tercero, el más profundo de los círculos. Adeuda
extirparse los ojos, última señal de retorno.
……Allí tendida, carcomida y devorada a sí misma, destapa
sigilosa la alcantarilla con las hojas de afeitar.
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Las muchachas

……No retires la cortina, todo lo sospechado es cierto.

……Las muchachas permanecen atadas a las camas, ajustan
sus candados atadas a las camas, abren las piernas, gimen las
muchachas, porque no hay donde esconderse.
……Se bañan en agria postura.
……Las muchachas exponen su agobio metálico, azotan sus pies
de lunes a lunes, beben de ariscos pitillos, son frágiles y tiernas
según el deseo, doblan sus huesos sobre las aceras.
……Las muchachas sonríen, pero no se marchan.
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Detergente

……Hondo debes abrir las heridas, inmaculadas cerraduras.

……Con el cepillo de metal repuja el cuero, alegre, vivo;
desaparezca así todo atisbo de inanidad.
……Enfrentar la llaga a la completa armonía, luminosa y magra.
Apretujada ante la aprensión tosca de la gasa.
……Y beber, fondo blanco.::
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María Ramírez Delgado. Miranda, Venezuela, 1974. Poeta y licenciada en Filosofía, es integrante del Centro de Investigación y Estudios de la Venezolanidad. Fue productora del Festival Mundial de Poesía de Venezuela de 2007 y 2008, e investigadora de la Fundación Biblioteca Ayacucho. Entre sus libros se cuentan: Navajas sobre la mesa (2009), Quemaduras (2004), En el barro de Lesbos (2002) y Éramos malos (2002). Sus textos han sido traucidos al inglés, al alemán y al portugués, y han sido incluidos en revistas y antologías. Además ha publicado diversos artículos de investigación sobre su trabajo en torno a la mitología y la filosofía venezolana, especialmente cntrándose en la obra de Andrés Bello y de Juan Nuño. Violencia, es su libro más reciente.

The Nightmare (detalle e intervención digital) del artista suizo John Henry Fuseli, es la obra que ilustra este post.