Tuscumbia

Lola Nieto

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Los perros

Nadie me ha tocado   nunca. Nadie nunca ha acariciado con la yema de sus dedos un
solo pedacito de mi piel  .            No conozco el tacto humano la temperatura de un
cuerpo humano el calor que dos cuerpos unidos pueden crear

Nadie
jamás me ha abrazado            Excepto los perros

En este trozo de tierra dicen que hubo una casa eso oí decir. No se atreven a entrar.
Creen que me observan pero soy yo la que les observa. No voy a morir nunca    tengo
esta peculiar certeza. No sé cuál es mi nombre. Tampoco sé quiénes fueron mis padres
. Recuerdo haber estado siempre aquí con los perros. Vivimos en este trozo de tierra a la
intemperie
Nunca intenté salir y no intentaré salir nunca.
Sé que si lo hiciera todo acabaría . Ellos   los que me miran con miedo y desprecio
no lo saben    no lo pueden saber.

Los perros cuidan de mí y yo cuido de ellos nadie puede estar en este trozo de tierra
excepto nosotros.
Somos los guardianes.
Nadie me ha explicado nunca nada. Desconozco cómo aprendí a hablar si es que esto es
hablar.   Desconozco cómo aprendí a entender lo que ellos dicen   los que creen
observarme   quizá no aprendí nada y todo esto está siendo inventado por
mí quienquiera que yo sea.
Con los perros es diferente. No hablamos. Tan sólo hacemos la realidad.

Son nueve. Los perros siempre han sido los mismos.
Cuando me despierto me lamen las manos y la cara me traen comida en este trozo de
tierra no hay comida hay árboles. Los perros nunca salen de este trozo de tierra me traen
comida cuando despierto abren las fauces con mucho cuidado dejan caer la comida
sobre mis manos.

Los que creen observarme y los perros son diferentes     No tienen cuerpos parecidos
eso lo sé pero   . No sé a qué me parezco yo puedo andar a cuatro patas si quiero y a dos
si quiero creo que si quisiera podría hablar con los que me observan pero nunca quiero.
Con los perros no hablo somos los guardianes de este trozo de tierra. No sé qué
guardamos no es cierto lo sé no podemos salir de aquí nadie puede entrar los perros
………………………y yo esperamos y hacemos la realidad          sucede
…….así
ha
sucedido muchas veces los perros y yo nos acurrucamos muy juntos sobre la hierba
……………y poco a poco nuestra carne
se abre mi carne
……………………..abierta
……………………..comelacarne                                     de los perros
………………………………………………………………..y ellos
………………..a                      lengüetazos
………………………………..y mordiscoscomen                                         mi carne
………………………………………………………………………………….sorben
…………………..nuestrasangre entonces
…………….eso
…………….empieza a surgir                          sentimos
…………………………………………………….exactamente
nuestro corazón es
una inmensamanta
…………………………..que envuelve el
……….mundolatimos                                      esoentonces             y eso noduele
……………………………………………………………………..empieza
……………………………………………………………………..a surgir y a
……………..nosentirse
……………..eso                                                  se detiene
………………………………………nosesiente
………………………………………………………………………………….eso
………………………………………………………………………………….detenido
……….respira vuelve a
……….respirar                                                             respira
………………………………………………………respira
……………………………………esolate
de nuevo
y todo vuelve a
………………………………..producirse
………………………………………………………………..poco a poco
……….empezamos
……….a sentir
………………………………………………………………………………….latimos
……………………………………………………………………………………nuestra carne
…………de nuevo
…………se separa
………………………………………………………………………………….eso
………………………………………………………………………………….hacemos
…………………………………………………….la realidad
……………………………………………………. ……………………todo empieza para
los perros y para mí volvemos a estar sobre este trozo de tierra

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La almohada

Siente que todos los órganos de su cara se han movido. Se mira en el espejo y casi es incapaz de percibir diferencias. Aparentemente todo sigue igual. Pero sabe que los ojos, la nariz, la boca y las orejas han descendido por su rostro. Poco. Quizá medio centímetro. Quizá la mitad. O la mitad de la mitad. Pero se han movido. Han iniciado el descenso hacia el suelo.

Se viste. Mira por la ventana y no comprende. El mundo está completamente paralizado. En la calle cuatro transeúntes tienen un pie levantado a punto de dar un paso. Un vendedor de fruta extiende el brazo a punto de dar una bolsa a un cliente. Una niña acaricia a un perro. Cierra los ojos. Los abre. Está soñando. Decide esperar. Decide volver a la cama y dormir. Tal vez así despertará.

Cuando despierta sabe que el descenso de la cara se ha agravado. Se mira en el espejo y le cuesta reconocerse. Los ojos a la altura de la nariz, la nariz donde la boca, la boca en el cuello, las orejas en la nuca. La frente, ancha, ocupa medio rostro. Mira por la ventana. El mundo está detenido, otra vez. La calle parece la misma, aunque hay tres transeúntes y no cuatro. No hay un vendedor, sino un camarero. Y la niña ha desaparecido. Oye un maullido. Mira hacia el interior de la habitación. El gato le acompaña desde hace años. Se mueve. Como él. Quizá la casa sea lo único que sigue en movimiento. Le pide agua. Va a la cocina. Abre el grifo. Sale agua. Llena el cacito y lo deja en el suelo. Lo ve beber, a lengüetazos cortos. Luego el gato moja la patita, la ahueca, formando un cuenco, y bebe de ahí. Vuelve a la habitación. Mira por la ventana. Oye un maullido. Mira hacia el interior de la habitación. Está ahí. Le pide agua. Mira hacia la cocina y ve al gato bebiendo. Hay dos. Son idénticos. Acaricia al gato instintivamente, para cerciorarse de que realmente está ahí, bajo sus pies, pidiéndole agua, otra vez. Va a la cocina y acaricia al gato que está bebiendo. Llena de agua otro cacito y lo deja en el suelo.

Ahora está bajando las escaleras. Teme quedar paralizado si apoya el pie sobre el asfalto   pero no sucede.   Camina   toca a los transeúntes   parecen muñecos   toma el café que está en una de las mesas del bar
…………está frío
…………sólo eso   café frío   sigue caminando   ve coches detenidos ciclistas milagrosamente en equilibrio   no oye nada   todo está suspendido en un silencio absoluto                  ni siquiera sopla el viento   la ciudad está completamente callada
……Coge el bastón de una anciana    está sentada en un banco   lo coge con mucho cuidado   la mujer sigue exactamente en la misma postura    las manos apoyadas sobre un bastón que ya no está                                       golpea todos los objetos que encuentra a su paso   coches muros adoquines farolas contenedores de basura   golpea una y otra vez    todas las veces que esto sucede    para hacer ruido y romper la ciudad muda

regresa a su habitación
……….y está ahí
………………..están ahí
………………………..el gato está echado sobre la alfombra dormido y está jugando con el cable del ventilador
……………………………..llama a uno y le miran los dos

..se mira en el espejo y no ve más que una plancha de carne muy lisa donde antes tenía el rostro
los ojos brillan a la altura del ombligo   las orejas parecen dos pequeñas aletas dorsales incrustadas en la espalda   la boca desciende por la pierna izquierda   la nariz por la derecha

se dirige a la cama   coge
………..como siempre hace ahora
……………………………………la almohada

recuerda algo que le contaron
no recuerda quién se lo contó
revienta con las manos la almohada

…………………………………….¿qué espera encontrar?

…………………………………….las plumitas flotan por la habitación   no descienden
…………………………….siguen flotando mucho rato   luego se convierten en plumas
…………………………….trazadas a lápiz   dibujos que vuelan   se pregunta si los ha
…………………………….dibujado él   se pregunta si él es el rostro que ha perdido o una
…………………………….plancha de carne muy lisa que ve cuando está frente al espejo
.no sabe cómo puede ver si los ojos ahora ya están a la altura
de los pies   cómo puede ver como antes veía   conservando
la misma perspectiva   no sabe si ve como antes   creerá que
antes tenía un rostro y dirá que eso es recordar su rostro   el
…………………………………………………………………………….gato y
………………………………………………………………………………….el gato le lamen los pies
……………………………………………………………………………………………….y los párpados

 

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La almohada sostiene la cabeza durante un tercio de la vida. Los chamanes de la isla de Asepon-rivës nos dijeron, con los puños cerrados, que soltar la almohada es un acto paralelo a soltar el esfínter, esto es, dijeron, como navegar por los ríos corales de las piedras y el lodo y el magma, recorrer la espesa manta musgosa y las venas de los hongos apiñados en la corteza y la saliva del diente, esto es, dijeron, si quieres ser otro animal de cara humana come la materia primera llamada excremento y la materia primera llamada sueño de otro animal de cara humana.

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Cueva

Toca. Aquí la piedra es blanda. Ayer hice volar la cometa. Subió alto, muy alto pero sopló una ráfaga y empezó a descender descontrolada. Estaba a punto de tocar el suelo. Sopló otra vez el viento y la desvió. Cayó sobre esta piedra. Descendía resbalando sobre la piedra y cuando llegó aquí, a este lugar exacto de la roca, desapareció.
Toca la piedra. Es blanda aquí y engulle.
La piedra traga lo que toca.
Desapareció la cometa y quedó el hilito fuera. Si lo seguimos llegaremos.
Tan sólo hay que agarrarse al hilito y entrar.

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[…] esa cueva […]. La que está más allá del pico de las montañas […] lago que ves. Es ahí. Ahí está la anciana. […] me contaron. Ahí asiste al nacimiento de las correspondencias. Así extiende su brazo y en […] de la cueva se abre un brazo, un pasaje interior, una vena comunicante, un agujero que atraviesa de nuevo el mundo de […] eso es el nacimiento de una correspondencia. La anciana muerde la piedra y abre atajos que enlazan invisibles lazos entre todos los seres […] vivientes. Ella es la perforadora. El agujero. El lazo del mundo.

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Nacimos con una mancha en el tobillo pero nadie la advirtió. Tenemos tres piernas y dos torsos. En la pierna interior, la que compartimos, la mancha del tobillo crece. Esta mañana la abuela dice tienen la mancha. Todos se asustan. Nos han encerrado en esta habitación. La mancha crece. Se expande desde nuestro tobillo y alcanza la bifurcación de nuestros cuerpos. La tocamos con la mano. La mancha nos succiona la mano. Sentimos una extraña bendición. Nuestro cuerpo se deshace. Sentimos que, desde nuestro cuerpo, nuestro cuerpo desaparece. Nuestro cuerpo nos está comiendo desde la mancha. Las manos. Los brazos. Los torsos. Nuestro agujero tiene la inmensa fuerza de una ventosa descomunal.

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Los taudar poseen un curioso ritual. Cuando una niña de entre dos y cinco años vomita, todo el pueblo observa con muchísima atención el vómito. Si entre los restos de alimento y jugos gástricos encuentran dos pequeñas pelotas negras y blandas, la niña es lanzada al volcán de dos bocas, la garganta repetida, el círculo desdoblado, la conexión infinita de la tierra con la tierra. Con todos estos nombres llaman a la tinaja donde lanzan a la niña. La niña se convierte en una cueva de luz perenne. Una cueva de luz perenne es un árbol cuyas raíces atraviesan el mundo y salen en forma de capullos de mariposa en el otro extremo, el cielo. Los taudar piensan que el otro extremo, el cielo, está más allá del río que circunda el pueblo. Para ellos el cielo es la tierra que se extiende al otro lado del río. Nunca cruzan el río. Es su modo de equilibrar el interior y el exterior, de devolver al cielo lo que creció en la tierra. Al cielo no le llaman cielo, sino alfombra terrestre cóncava. Creen que es la tierra puesta del revés. No conocen los espejos pero el cielo, esto es, la alfombra terrestre cóncava es para ellos un espejo perfecto de ellos mismos. Algunos ancianos dicen que la alfombra no es el espejo sino la red agujerosa en la que viven. Así llaman a la tierra: red agujerosa. Algunos ancianos dicen que cuando miran la alfombra terrestre cóncava no están viendo su reflejo sino que es su reflejo el que les está mirando a ellos.

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Nota: el primer fragmento pertenece al diario de una niña desaparecida en la cueva Rose Rock (Nueva Inglaterra), en 1746. El diario fue encontrado en la abertura que da entrada a la cueva. También fue encontrada la cometa con la que la niña jugaba justo antes de desaparecer. El segundo fragmento fue hallado en una crónica japonesa del periodo Kofun (s. III-VII), en una isla menor de la región de Shikoku. El título de la crónica es ilegible. La traducción moderniza el léxico y las expresiones arcaizantes. Los corchetes señalan las partes indescifrables del texto. El tercer fragmento estaba oculto en una caja donde mi abuela guardaba fotografías. La caligrafía no es de mi abuelo. Tampoco de mi tío. El papel es demasiado antiguo para que lo escribiera mi padre. Mi abuela no sabía escribir. En ninguna de las fotografías aparecen siameses, si es que la nota se refiere a eso. Mi abuela, antes de morir, me dijo: «No sé qué es, tiene más fuerza.» Lo repitió dos veces y no dijo nada más. Nunca supe si ambos acontecimientos tenían alguna relación. El último fragmento es una cita extraída de un poemario titulado Los regresos. Está editado en México. El autor o autora solo firmó con iniciales: E.R. No se dice de dónde fue copiada la cita.

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La casa de la ballena se levanta con las paredes de nuestro solo estómago

Temblamos de alegría            nuestro cuero              cabelludo es una masa pegamentosa
una trampa para pájaros tenemos las uñas     increíblemente largas porque nunca las cortamos
con las uñas de los pies dibujamos en el suelo son pinceles punzantes
punzones                    puntas de flecha                     garras y arpones dibujamos
……………………………….muchos dibujos pero más que dibujos son tensiones prensiles
………………………………………………ya sabes, la pura fuerza
nos sale por las uñas y nos entra por las uñas                                   de nuevo
……………………………………………………………………………………transita la fuerza por
…………………………………………………………………………..el suelo desconchado
durante tan sólo un segundo mientras desgarramos las piedras
del suelo
con las uñas y dibujamos tensiones que también llamamos la natación de las galaxias
………………………………………………………………….pequeñas en el corazón de los pájaros.

Nuestro cuero cabelludo
es un imán                  los pájaros se posan en las ramas las ramas no son ramas
nuestro cuero cabelludo es un imán ferocísimo                                crecen miles de pelos de nuestro cuero cabelludo                         nuestro pelo es            larguísimo       porque nunca lo cortamos crece hacia           arriba y gira sobre sí mismo                         nuestra masa de pelo en espiral es una enorme trenza que estalla en muchas otras espirales
………………..trenzadas
………………..las puntas de pelo estallan para tejer más trenzas que volverán a estallar
estallar perdemos
la cuenta hemos abierto fisuras en el techo de esta gruta subterránea
………………………………con la masa de pelo nuestro pelo sube hasta la superficie
…………………………………………….es nuestro trenzamiento hacia la descreación
………..verás, nuestro pelo se ha convertido en árboles de pelo
………..un bosque es inmenso raíces troncos ramas y hojas
………..los pájaros se posan en las ramas las ramas son tentáculos de pelo engullimos
………..pájaros por los tubos de pelo descienden pájaros hasta desparramarse
………..sobre nuestro cuero cabelludo en el interior de la gruta

es nuestra casa
la llamamos la casa de la ballena es nuestra casa
yo soy la gruta la ballena y a veces la casa
y tú y tú
y tú y tú qué terrible
ojalá ningún pájaro vea desaparecer
a los otros pájaros no nos gusta el miedo

Continúa el proceso:

Los pájaros desaparecen. Se quedan enganchados en nuestro pegamento del cuero cabelludo. Los cuerpecitos se quedan ahí tendidos quietos paralizados muertos del todo. Cuando un pájaro muere sucede algo que probablemente sólo sabemos en la casa de la ballena. Todas las veces que batió sus alas todas las batientes alas batidas arqueadas voladas posadas por el pájaro recién muerto en nuestro pegamento del pelo todas todas absolutamente enteras y repletas se convierten en un único salto elástico una acrobacia invisible un torbellino invisible una fuerza pura pequeña espasmódica vibrante que hace girar sobre sí misma una galaxia situada en el vértice del universo, esto es, en el confín remoto del principio del átomo desmontado antes de montarse, esto es, una galaxia encaramada sobre las motas de polen de abeja zumbadora que justo apareció después del pum.

………………………………….Voltea una galaxia y nuestro pie nuestro pie de uña larga gira el mismo giro que la galaxia y es la aguja del tocadiscos dibujante que cose sobre el suelo el mismo arco fugaz el suelo rasgado de la gruta de la casa de la ballena es un mapa de movimientos cósmicos el suelo es un tapiz los tulipanes celestiales quedan tatuados en la corteza de piedra de la gruta, esto es, la casa de la ballena, esto es, nuestro estómago.

Continúa
el proceso:

la uña dibuja y retumba:

recepción transformación creación: el cúmulo de estrellas cimbreado por la fuerza
pequeña y pura de las alas volanderas desprende a su vez energía: repetición y ciclo: da y devuelve da y devuelve la energía que mueve es movida por el movimiento que genera la uña larga de nuestro pie comunal registra la potencia de alas que mueve la galaxia y la respuesta de la galaxia movida su movimiento levantado nuestro pie comunal es un punto de energías cruzadas trenzadas la misma doble nuestro pie comunal es un estallido constante registramos energía transmitimos energía damos energía nuestro pie

comunal y nuestro cuero cabelludo son las puertas de entrada y salida

el circuito

Más tarde,

excretamos los huesos
las plumas
el pico los tendones
los órganos internos riñones pulmones bazo hígado corazón músculos arterias venas capilares ojos intestinos cerebro y lengua

Los pájaros se deshacen en el interior cóncavo de piedra de nuestro estómago.
………………………….La casa de la ballena digiere pájaros.
Atrapa pájaros come pájaros transforma pájaros en energía y la energía en pájaros

de nuevo, pájaros o seres otros seres no importa.

…………………….Llamamos universo a nuestro estómago.

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Lola Nieto. Barcelona, España, 1985. Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Trabaja como profesora de lengua y literatura en un instituto de secundaria. Coordina, con Antonio F. Rodríguez y Laia López Manrique, la revista de creación artística Kokoro y la colección autónoma Kokoro Libros de la editorial Kriller71, en la que codirige, con Aníbal Cristobo, la colección Púlsar. Ha publicado los libros de poemas Alambres (2014) y Tuscumbia (2016).