Cesário

 poesía joven de un joven poeta

 

 Por Antonio Carlos Villaҫa (I)

Estando yo en Lisboa, fue un octubre de 1966, muchas veces fui a espiar el busto de Cesário Verde, el mismo jardín que lleva su nombre. Y muchas veces me senté allí de cerca, en un banco cualquiera, para contemplar un poco al poeta tan joven. Escribí en el O Anel:

La niebla envuelve a Lisboa. Veo el busto de Cesário Verde. Me paro. Miro el rostro melancólico del joven poeta, que murió hace tanto tiempo… Es un muchacho en esta mañana de niebla, en un jardín del centro de Lisboa, es un frágil poeta contemplando la vida. Los poetas son infelices. El arte es una especie de condenación.

Una impresión realmente de inseguridad, fragilidad, emanaba del rostro juvenil de nuestro poeta, como de hecho emana de su poesía, toda elaborada en deseos de ser lapidario que caracteriza las estrofas sonoras de Cesário. La forma es escultórica y mantiene cierta frialdad, típicamente parnasiana. (más…)

Las drogas silvestres

Teófilo Tortolero

 

Las drogas silvestres continúa esa dirección y la profundiza, en cuanto vivencia y arraigo existencial, mediante un lenguaje que, sobriamente y sin violencia sintácticas, alcanzan a concretarse en dimensiones de poema: Podrían ser los brazos de Berenice Bay,/ de Laura o Amalia/ imaginarias y calladas en la memoria/ de lo que no ha sido/ sus nombres regresan grabados en los árboles/ al fondo del invierno./ Y de alguna manera ellos están en la niebla/ que cubre el parabrisas. Este sentido de la síntesis —nada habitual en la poesía latinoamericana— la conciencia del riesgo (Yo te busco en un salto al vacío) y la celebración de la vida como misterio y posibilidad, sustentan la poética del autor y están presentes en todas las páginas de un libro que, a pesar de su discreta brevedad, no por ello deja de ser importante.

Raúl Gustavo Aguirre

(más…)