Contra las grandes obras en tiempos de miseria

Héctor Hernández Montecinos

 

Existen poemas, existen libros y existen obras. Esta simple diferenciación sirve para separar aguas en lo que a poéticas y autores se refiere. Ninguna es mejor o peor que otra, son solo maneras de encarnar el oficio poético y ciertamente el talento. En esta última distinción, es decir las obras, hay algunas que superan todo designio del género lírico montándose en seiscientas, ochocientas o casi mil páginas de una escritura que logra no como otras hacerle el contrapeso a un minuto de vida[1].

(más…)