Coleridge y el opio

 

Por Alejandro Oliveros

Todo parece indicar que fue hacia 1791, en la ocasión de un fuerte ataque de reumatismo, cuando Coleridge, a los diecinueve años, tomó opio por primera vez1. Empero, no es hasta 1796 que lo utiliza para aprovechar sus efectos como sedante del sistema nervioso central; la publicación de su primera colección de versos, Poems on Various Subjects, y una seria enfermedad de su mujer, amenazaban con romper su delicado equilibrio psíquico. De nuevo, a fines de 1797 o principios de 1798 lo emplea contra una disentería; en esta oportunidad le ocurre la “visión memorable” que dio origen a Kubla Khan. Para 1800 su ex­periencia es suficiente como para hablar de “las delicias del opio” y, de 1801 en adelante, ya nunca dejará de tomarlo. (más…)

Los Poetas Objetivistas (II)

Por Alejandro Oliveros

GEORGE OPPEN

Oppen nació en New Rochelle, N. Y., en el seno de una familia de comerciantes judíos que, en 1908, se mudó a San Francisco. A los dieciocho años se casa con Mary Colby quien más tarde, en su autobiografía, Meaning a Life, escribirá un ameno recuento de su vida con el poeta durante más de cincuenta años. En 1928 viajan a Nueva York donde conocen y se hacen amigos de Louis Zukofsky y Charles Reznikoff. Zukofsky, cuatro años mayor que Oppen, va a ser una influencia decisiva: “Aprendí de Louis, en oposición al romanticismo y a la rara belleza del imaginismo, la necesidad de formar un poema, de lograr una forma”.

En 1929, Oppen se traslada con su esposa a Francia donde fundan una pequeña editorial, TO Publishers, el centro de las actividades de los poetas objetivistas. Además de la antología de poesía objetivista, TO publicó el ABC de la literatura, de Pound, Novelette, de Williams y otros títulos. (más…)

Los Poetas Objetivistas (I)

Por Alejandro Oliveros

Hace ya cincuenta años, en febrero de 1931, Poetry, la revista de poesía fundada y dirigida por Harriet Monroe, dedicó sus páginas a una serie de poetas agrupados bajo el nombre de “Objetivistas”. A excepción de Bassil Bunting, todos eran norteamericanos e, incluyéndolo a él, nacido en Inglaterra, desconocidos. Desde que Pound y sus amigos, norteamericanos e ingleses, lanzaron el imaginismo a través del mismo vehículo en 1913, ningún otro “ismo” había ocupado la atención de Miss Monroe y sus lectores; la llamada “generación intermedia” se había limitado a seguir el ejemplo de sus mayores (Eliot, Moore, Pound, Amy Lowell) y no habían propuesto una estética original: se era metafísico, como Eliot, o se era imaginista, en la decadente versión de Amy Lowell. Más tarde, algunos poetas de esta generación escribirán una poesía social y sus modelos serán Auden, Spender, Me Neice, Day Lewis. (más…)