Los Cantos de la Gravitación

Michel Butor

 

a Raphaël Navarro

 

I

El malabarista de los espacios

 

El viento ha entrado en mis manos
así aparecen las bolas
globos esferas burbujas
que hago rodar por el suelo
de la bola que habitamos
que hago rodar por mis brazos
que hago saltar de una mano a otra
es como si tuviese tres manos

Estoy en la escena
y ustedes asisten a la sala
lanzo las bolas que he presentado
pero antes de que caigan encima de ustedes
sucede que han desaparecido
han retornado hacia mí
se despliegan contra mí
me abrazan como serpientes

De las cuales no veríamos sino sus ojos
rodando danzando girando reptando
dibujando el árbol del conocimiento
con las ramas que se curvan
hacia la Tierra o hacia los cielos
cargadas de frutos que nos presenta
el rey de las serpientes bicéfalas
precipitándose por un hechizo

Los frutos del árbol del conocimiento
desprenden sus conchas
llenas de inscripciones decisivas
que buscamos descifrar
mientras que los perfumes se mezclan
en la destilación de los jugos
todo eso nos inquieta tanto que
hacemos malabares con nuestros propios ojos

El viento se abre paso entre las ramas
en la tarde donde el sol rueda
por la espina de las colinas
donde intentamos atraparlo
pero siempre se nos escapa
se sumerge en su Occidente
legándonos un crepúsculo
donde aparecen otros astros

Lo he perdido y es así que llega la noche
tendré yo éxito al encontrarlo
al otro lado del globo Terráqueo
en cuanto inflame al Oriente
acaso es él quien ha girado o acaso
la Tierra que baila a su lado
soy el que juega con ellas o son las bolas
que me hacen bailar a su alrededor

Las frutas han devenido en estrellas
cómo agarrarlas con mis manos
tendría que convertirme en titán
para escurrirme en sus escenarios
celebrar sus invenciones
involucrarme en sus órbitas
respirar el viento de sus nubes
rodar a la sombra de los eclipses

Creí haberlas asido pero no
han volado tras los telones
del teatro de las nebulosas
es el universo en expansión
monedas lanzadas para consultar a
los oráculos de la gravedad
sobre los detalles de nuestro destino
que ruedan de una época a la otra

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II

El viejo crepúsculo

 

Luminiscencia

 

Me acuerdo de las tardes
de verano y mi infancia
en vez de irnos a la cama
nos quedábamos en el jardín
los padres hablando entre sí
de negocios o política
ellos ya no nos observan

 

Reminiscencia

 

Distendidos en sus sillas
olvidando las ansiedades
nosotros nadábamos en la confianza
ellos hablaban un poco más despacio
multiplicando los silencios
como si hubiesen querido
calmar el curso del tiempo

 

Efervescencia

 

Alguien cantaba en algún lugar
era quizá un vecino
o su aparato de  radio
y el campanario de la iglesia
contando con sus dedos de bronce
en tanto que el último avión
desaparecía entre las nubes

 

Impermanencia

 

Así nos escabullíamos
por los senderos sinuosos
entre arbustos y cercas
todo aquello parecía inmenso
el cielo se ponía verde
después de llamaradas y corales
y la Luna se anunciaba

 

Arborescencia

 

No osábamos hablarnos
por miedo a llamar la atención
nos hacíamos algunas  señas
siempre que pudiésemos verlas
entonces nos acercábamos a las lámparas
que recién alumbraban
la conversación iba muriendo

 

Inteligencia

 

Del paisaje habitual
solo quedan masas
acompañadas de fragancias
huellas pistas y estelas
los pasos nuestros que no escuchamos
nunca durante el día
resuenan en la noche

 

Reconocimiento

 

Dónde están  ellos quién soy yo cuándo
los muros se han alejado
el teatro se ha abierto
dónde están  me estoy hundiendo
volteo en todos los sentidos
intercambiando lo alto por lo bajo
el futuro y el pasado

 

Fosforescencia

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III
El jardín agitado

(vitral de una tarde)

 

Aparición
Desaparición

 

Los cabellos de Venus

 

Constelación
Intimidad

 

El futuro y el pasado

 

Prolongación
Perturbación

 

La cubeta de Mercurio

 

Alejamiento
Acercamiento

 

Intercambio de lo bajo por lo alto

 

Ingravidez
Incubación

 

La liebre de Marte

 

Borrar
Indicar

 

Volteo en todos los sentidos

 

Rastrear
Retornar

 

Las barbas de Júpiter

 

Acoplamiento
Separación

 

Dónde están  me hundo

 

Inundación
Drenaje

 

Los anillos de Saturno

 

Deflagración
Respiración

 

El teatro está abierto

 

Horticultura
Antología

 

Los satélites de Urano

 

Canto de pájaros
Galope sobre el pasto

 

Los muros están lejos

 

Repetición
Transformación

 

El tridente de Neptuno

 

Cuadrados triángulos
Círculos elipses

 

Dónde están ellos quién soy yo cuándo

 

Vidas paralelas
Caminos cruzados

 

El imperio de Plutón

 

Caída
Levitación

 

La obertura del testamento

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IV

La multiplicación de las manos

 

Es como si tuviese tres manos

 

Un día me di cuenta
que mi sombra se desprendió
no como ese tapiz
que envuelve subrepticiamente
al tentador de Chamisso
aunque ella estuviese enraizada
en un terreno baldío y desierto
donde yo me había demorado demasiado

 

Fosforescencia
Saltar de una mano a la otra

 

Ella se elevava poco a poco
Y yo podía circular alrededor
Del sol girando sobre mí
En un redondel de otras sombras

 

Fuego de estrés

 

Ella también se oscurecía
Como una estatua gris y negra
Que me miraba con insolencia
Sin reproducir ya mis gestos

 

El trabajo de enero
Que hago rodar por mis brazos

 

Ella se opacaba poco a poco
Y yo me descubría transparente

 

Reconocimiento

 

Me hacía cada vez más ligero
Mi peso se acumulaba en ella

 

Las máscaras de febrero

 

Si yo intentaba tocarla
Mi brazo se hundía

 

Retrospectiva

 

En mi mano que desaparecía
Al otro lado de la pizarra

 

Las lluvias de marzo
De la bola donde habitamos

 

Cuando ha llegado la tarde

 

La mirada de los ángeles

 

Las lámparas se encienden

 

Inteligencia

 

Sin proyectar de mí ninguna otra sombra

 

Los haces de abril

 

Ni seguir mi evolución

 

Premonición

 

Ahora que me he ejercitado

 

Las coronas de mayo

 

En traspasar vidrios y espejos

 

Arborescencia

 

Muros pisos  árboles y techos

 

Las fanfarrias de junio

 

Dando vueltas sobre mi ancla de sombra

 

Las olas de julio

 

Porque si me alejo demasiado

 

Impermanencia

 

Siento que me estiro

 

Las arenas de agosto

 

Sin poder controlar mis formas

 

Efervescencia

 

Ni que los colores se pierdan

 

Las cosechas de septiembre

 

Diluyéndose en la atmósfera

 

Coro de tinieblas

 

Descubriéndome músculos y venas

 

Las vendimias de octubre

 

Arterias huesos vísceras

 

Astronomía

 

Que se disuelven a su alrededor

 

Que hago rodar por el suelo
Los leños de noviembre

 

Es necesario que me recoja
Para recuperar mi consistencia

 

Reminiscencia

 

Asegurarme la existencia
En esta conciencia a la deriva

 

La nieve de diciembre

 

Pero cuando amaneció
Vi que en el terreno baldío

 

Rueda de la fortuna

 

Toda una multitud de sombras
Que estaban petrificadas

 

Bolas esferas globos burbujas
El año próximo

 

Mis compañeros sorprendidos
Comparaban sus opalescencias
y los ecos multiplicaban
sus dudas perturbadas

 

Luminiscencia

 

Pasamos los unos entre los otros
Nos topábamos con nuestros monumentos
Que comenzaban de nuevo a caminar
Hablar alimentarse y dormir

 

Es así como aparecen las bolas
Contemplación

 

Adhiriéndonos todos nosotros  a sus pasos
Nos convertimos en sus sombras
Hablando todavía por algún tiempo
Luego reproduciendo sus discursos
Absorbiéndolos por resonancia
En las vibraciones de  nuestras membranas
En las cuevas de nuestras emociones
En el murmullo de nuestras alas

 

El viento ha entrado en mis manos

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IV

En la tumba de la noche

(para ser dispersados)

 

Un murciélago
Roza la ventana
Las pestañas del horizonte
Se cruzan en las brumas

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Las ramas se balancean
Una última vez
para decirnos adiós
hasta mañana temprano

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Los pétalos de las brasas
Vuelven hacia la sombra
para carbonizarse
en las cenizas del viento

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El ruiseñor se endereza
en su cumbre de tejas
para responder al canto
de su hermano entre los cerezos

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La cara oeste de las montañas
Tiene un dejo de cobre
entre el baño de mercurio
y los engranajes de los arreboles

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Copos de leche de Luna
en los remansos herrumbrados
agitados por un aliento
que vuelve desde los recodos del bosque

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Carmesí transformado
cada vez más en púrpura
sombrío como volar
lentamente sobre un abismo

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Una gota de lluvia
Y luego otra gota
de noche y luego otra
empapando a todo el jardín

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El ladrido de un perro viejo
Destaca el silencio
Que despedaza como a
Un zapato viejo

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Los dedos del viento levantan
Un torbellino de polvo
Luego viene a dar cosquillas
A los chales y caballos

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Todavía se ven un poco
Las ramas sobre la plaza
El lucero de los pastores
Brilla junto a la torre

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El horizonte se curva
Como un puerto naviero
Hemos llegado a la mar
Sin habernos dado cuenta

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:

Ese temblor no es
Más que el tiritar de las velas
Vamos embarcados
Sobre la nave planeta

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:

Las páginas de los minutos
pasan un poco más lento
de repente el reloj suena
en el medio de la oscuridad

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El crujidos de las ramas
Una respiración
Se adivinan unos ojos
Una cortina se cierra

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Un rayo sobre el batiente
La Luna sobre el vitral
Una gota que cae
Un silbido discreto

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Un olor a lavanda
La ebriedad del té
El toque de sal
Sobre la punta de la lengua

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No se distingue ya casi nada
él no habita más que
la contemplación
de los destellos y los suspiros

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:

Ya no puedo leer más
ni escribir escucho
con toda mi piel
el eco de la distancia

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Imperceptiblemente
las inscripciones se hunden
en un pozo de dudas
que borbotea de urgencias

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Michel Butor. Francia, 1926 – 2016. Escritor, poeta y pensador francés. Autor de la novela La Modification (1957). Butor es menos conocido como poeta que como novelista o ensayista, a pesar de su constante preocupación por la transgresión del género. Se destacó como investigador polifacético y minucioso. Su obra está compuesta de varias decenas de libros, y se define por un afán de representación del mundo con una intención de asirlo en las trampas del lenguaje con un lirismo de perplejidad y averiguación.

Los Cantos de la Gravitación es un poema profundamente influenciado por el haiku y el tankas japoneses y fue escrito para ser representado por la Compañía 14:20 de Clément Debailleul y Raphaël Navarro, en el espectáculo Solo S donde se mezclarían artes circenses, danza, pintura, magia, video y la poesía de Butor, sea leída en voz alta por el autor o sea proyectada en el espacio escenográfico. El ritmo y la estructura narrativa del texto estaría vinculado con dicha representación desde la exploración del par espacio-tiempo, la materia plástica y sonora así como con el cuerpo y la identidad del actor.

César Panza, Valencia, Venezuela, 1987. Poeta, docente, editor y traductor. Licenciado en Matemáticas por la Universidad de Carabobo, Panza se desempeña como miembro del comité de redacción de La Tuna de Oro y del comité de redacción de POESIA. Tradujo del inglés Canciones (1962-1970) de Bob Dylan (Fundarte, 2017).

La imagen que ilustra este post es una intervención digital a partir de una serie de fotografías de François Martin.