Fragmentos de «Jademecum»

DIARIO DE LA SERPIENTE

Lucía Delbene

 

1.

Poética.

 

El bosque se puso en movimiento
imitación
del gusano erizado que devora las hojas
y las torna, manto de espinas, verde ponzoña.

– Si lo pisas verás las estrellas.

La cresta verdepúa que lo absuelve de ser presa
es su mejor obra de arte pues,

¿Quién iba a pensar que el pequeño bosque
en movimiento
con posibilidades urticantes
ha de constituir algún tipo de alimento?

 

2.

Trípticos de Quetzacoatl + lo/a/s clavo/e/s del indio.

 

Es eso bello de por sí
que una serpiente críe plumas
que el río de escamas hable.

*

Las plumas son del cielo
las escamas del agua
la tierra es serpiente emplumada.

*

Cayó del solsticio hasta la cueva
y en violenta bajada de zigzag
trazó la pirámide escalonada.

*

María pisó a la serpiente
bajó a los infiernos
volvió de plumas enmantada.

*

Jalea que el jade jadea
floresta: ella también deja su baba,
serpeaba la lengua.

*

Bajo el sol azteca del guerrero,
se torna cuchilla de obsidiana
corazones bajan púrpura escalera
Ayotzinapa.

*

Parpadeé un segundo y un indio con clavos
atravesados en la lengua
se me apareció en sueños
como el Cristo que colgaba
en el mascarón de la chivetera
entrábamos en los manglares.

 

3.

Tiempo, templo=tiemblo.

 

Internauta que lees pescando tus peces,
yo estoy aquí, sobre estas ruinas del antiguo tiempo maya
pon atención, nos dicen que estamos ante lo nuevo
los paisajes de la vida vivida son los que el pie ha tallado
el pie que ascendió desde la piedra fundida
conservando en la ósea forma de basamento
mira, no estamos separados, no hay frontera o tegumento
como leí en un verso de Octavio Paz, poeta mexicano,
en la noche, tu sexo es una estrella.

 

+

 

La piedra jadeíta es del mismo color del bosque que discurre y
con-templo desde la cima de la pirámide equis
–hay tantas aquí que guardo el ticket de entrada
para pegar en mi diario junto a un poema para que vean
que poesía y capitalismo van–
y veo a los turistas des-amparados en sus botellas de agua
y al jade llover ríos
de hojas, de letras, de piedras.

 

+

 

La piedra jadeíta tiene unas venas negras que son como escritura
creo que dibujan esta misma historia
el derrumbe de los cielos elevados por los pájaros un día
las ciudades que amaron las semillas del sol en la mazorca
un verso del poeta Enrique Fierro que también
se exilió en México en tiempos de dictadura:
somos una procesión de sombríos maizales.
Amanece lo nuevo desde las hundidas pirámides.

 

=

 

La piedra jadeíta entre los antiguos mesoamericanos era mucho más valiosa que el oro,
no solamente porque era más escasa sino infinitamente más dura,
y hasta ahora nadie sabe cómo realizaron las exquisitas tallas de jaguares,
máscaras, collares, serpientes, calaveras, lámparas funerarias, vajilla, espadas,
que consistieron en las principales ofrendas de los dioses.

 

4.

San Juan Chamula

 

Según el poeta inglés, William Blake
por los caminos del exceso
llegaremos al éxtasis.
Pero una vez que las manos tocaron la voluptuosidad de los relatos,
la piel del mundo serpiente que escribe un diario:

Llegamos a San Juan Chamula pueblo de montaña
a unos kilómetros de San Cristóbal de las Casas, Estado de Chiapas
la iglesia es verde híbrido en los viejos cultos que vuelven
y los chamanes que venden servicios a los turistas,
qué quiere güerita, limpieza, un vuelo, magia.

Y sin embargo siento el hilo que tensa desde el ombligo
el hombre – me digo – es una flor de tallo invisible
flores sin raíces o esporas errantes en el viento
en la impalpable ola del tiempo que ondula
dejando la ilusión leve espuma al disolverse.

Ramos de niños nos venden tejidos, amuletos,
trenzas herbadas a la intemperie, alegría y miseria
como sólo los niños pueden tenerla
les compro hilitos para adornar la cartera me llevo,
pequeña felicidad, un toque tzotzil, Eldorado recuerdo
a cambio de unas monedas.
Aquí la revolución de Marcos – me digo.

?

Hay algo despierto que completa en la maleza
y solicita en su boca de flor agua de los vivos
anextinta sed
sube desde el suelo para que bajen los cielos
y raje al cuerpo a su manantial carmesí
el olor que calma sus hocicos transparentes
coronación del sol.

¡Son todos los ritos condensación de las riquezas!
¡Son todos los ríos jadeos de la vida despedazándose!
palpitante el jade de la selva
donde tus pies también practican una huida
y los pájaros intensifican su silbido de vértigo
despuntan los colmillos de los jaguares guardianes
el combate cósmico en el mural de Rufino Tamayo
el felino y la serpiente
y el corazón de los muertos
ardiendo en el collar inextinguible que nos cierra.

Dijiste que no nos pertenecíamos
ni la canción que le crece al deseo de júbilo
y también que la muerte es un sueño
mientras tu ojo elevaste hasta esta distancia.
Y sin embargo dejamos olvidado el jade, te contesté,
por oro que llena el hocico de una manera brutal
y deja la doración secarse
en un desierto desfabulado.

 

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Lucía Delbene. Montevideo, Uruguay, 1974. Poeta, performer y docente. En poesía ha publicado “Garza en garza” (2009); “Taurolabia” Premio con publicación en el concurso de poesía de la revista “Lo que vendrá”(2012) y poemas en las revistas digitales, Transtierros (AR) Enclave (USA) y en elMontevideano Laboratorio de Artes (UY); en el fanzine Antología Errática y Abisal, (Rocha, 2015); en narrativa el cuento “La homicida de las flores” (Premio concurso con publicación del IPA revista Cantá Odiosa, 2002) “El libro de los peces” Trópico Sur (2013) y “El libro de los peces y otros relatos” (Trópico Sur, 2014) y diversos artículos sobre poesía en revistas electrónicas nacionales e hispanoamericanas: H Enciclopedia, No Retornable, Piedra Alta, Revista Lab, Revista Sic. Actualmente se desempeña como profesora de literatura de enseñanza media, escritora e investigadora y gestiona el canal youtube de video LittleGenova, performance y videopoesía en Montevideo. Su último libro de poesía “La tela maga” está próximo a publicarse en la editorial argentina Juana Ramírez.