Diario del último año, 1930

 

Por Florbela Espanca

 

 

Enero

11 – ¿Para mí? ¿Para ti? Para nadie. Quiero apuntar hacia acá, negligentemente, sin pretensiones de estilo, sin análisis filosóficos, lo que los oídos de los otros no captan: reflexiones, impresiones, ideas, modos de ver, de sentir – todo mi espíritu paradójico, quizá frívolo, quizá profundo.

Hace mucho, se fueron los veinte años, la época de los análisis, de las complicadas disecciones internas. Al fin comprendí que nada comprendí, que igualmente nada podría haber comprendido de mí. Me quedan los otros… posiblemente a través de ellos pueda llegar a las infinitas posibilidades de mi ser misterioso, intangible, secreto.

En las horas que se fragmentan, que deshilo entre mis dedos quietos, soy la que siempre sabe qué hora es, qué día es, qué ocurre hoy, mañana, después. No siento deslizarse el tiempo a través de mí, soy yo quien se desliza a través de él y me siento pasar con la conciencia nítida de los minutos que pasan y los que están por venir. ¿Cómo comprender la amargura de esta amargura? ¿Dónde paras tú, oh Imprevisto, que vistes de color de rosa a tantas vidas? ¿Dios malicioso y frívolo qué tan lindos mantos tejes sobre los hombros de las mujeres que viven? Para mí eres un fantoche, ya amable, ya malhumorado, de quien conozco todos los hilos, de quien me sé todas las posturas. «Attendre sans espérer» pudiera ser mi divisa, la divisa de mi tedio que aún se entrega al placer de hacer frases. No tengo ningún fin especial al escribir estas líneas, ninguna intención, ningún objetivo. Cuando muera posiblemente alguien, al leer estos descosidos monólogos, lea lo que sienta sin saberlo decir, que esa cosa tan rara en este mundo -un alma- se entregue con un poco de piedad, un poco de comprensión, en silencio, sobre lo que yo fui y creí ser. Y realice lo que no pude yo: conocerme.

 12 – Vivir no es detenerse: es renacer continuamente.

Las cenizas no calientan; las aguas estancadas huelen mal. ¡Bela! ¡Bela! ¡No vale evocar el pasado! Lo que fuiste, solo tú lo sabes: una muchacha valiente, siempre sincera consigo misma.

Que te consuele que ese poco ya es algo. Recuerda que detestas los trucos y los prestidigitadores. En tu vida no hay un solo acto cobarde, ¿no es cierto? ¿Entonces qué más quieres en un mundo donde todos son… ¿más o menos? Honesta sin prejuicios, amorosa sin lujuria, casta sin formalidades, recta sin principios y siempre viva, exaltadamente viva, milagrosamente viva, borbollante de savia tibia como las flores salvajes de tu bárbaro erial!

13 – Los ojos de mi perro me enternecen. ¿En qué rostro humano, en qué otro mundo, ya vi esos ojos de terciopelo dorado, de ángulos ligeramente macerados, con esa mirada pueril y grave, entre interrogante y ansiosa?

14 – Mi modesta chaise me hace recordar -«excusez du peu…» -el Estoril en julio: el azul del mar, extraños pájaros todo alas, rojos geranios de grandes umbelas floridas. En ella paso el mejor de mi tiempo, enciendo un cigarro… y el humo, gris azulado, se eleva directamente, hasta el techo, pintorreteado de un bizarro follaje púrpura, y de exóticas rosas en dos tonos de anaranjado, flores de papel inventadas por niños para divertir muñecas. Y mi réverie se eleva con el humo, se adelgaza, se explaya, se espiritualiza. Y mi mirada acaricia de pasada, la figura de mi hermano: mi amigo muerto; se detiene encantada en la flores de mis jarras, ahora: golondrinas todas blancas, lirios púrpuras hechos de finos crespones georgette, camelias vestidas de duras sedas pálidas. Afuera, la lluvia, tararea bajito su clara y dulce cantiga de Invierno, su eterna melodía simple que arrulla y apacigua. Me siento sola. ¡Cuántas cosas lindas y tristes le diría ahora a Alguien que no existe!

15 – ¡Cómo recuerdo hoy el jardín de la Facultad! ¡Mi memoria lo viste con el púrpura de todas las violetas, en esta evocación de un pasado ya tan perdido! ¡María, Albertina, Tarroso, Camélier, Fontes, tantas, tantas sombras! ¡Tantos muertos ya! Jardín donde resonaron tantos gritos, tantas risas, tantas blagues, todo el vigor y algarabía de nuestras inquietas travesuras, por donde bogaron, confiados y exaltados, todos los sueños de nuestras almas que aún creían en la gloria, en la riqueza, en la vida y en los maravillosos destinos de leyenda! No quisiera volverlo a ver; ya no es mi jardín, ya no es nuestro jardín; la violetas ya no son las mismas violetas, y aquel árbol grande que parecía inclinarse para oírnos, a mis amigos vivos, a mis amigos muertos, ciertamente ya no nos conocería…

21 – Mi paseo por la Boavista, ahora es un encanto, casi todos los días renovados. ¡Cómo los árboles se embellecen aguardando la primavera!

Se empolvan de oro las mimosas, al crepúsculo ríen, con risa diabólica, las peonías, las magnolias se visten con sus trajes de baile: blancos, rosados, lilas… largas enaguas casi rozando el suelo. Para aquella, chiquilla, toda empinada, de puntillas, sobre su tapete de terciopelo tal vez sea este Invierno su vestido de baile. ¡Todavía tan joven! Una muchachita de quince años. ¿Y qué nombre tendrá aquella señora tan alta, toda de violeta, que me dice siempre adiós, cuando paso, con lindos gestos conmovidos? ¿Y esa otra más adelante, de pañuelo rosado amarrado a la cabeza airosa, como una alentejana? Yo que he agotado todas las sensaciones artísticas, sentimentales, intelectuales, todas las emociones que mi poderosa imaginación de criatura fantástica y singular supo bordar sobre la tela incolora de mi vida mediocre, y no he agotado aún, gracias a los dioses, los escalofríos de placer, el estremecimiento de entusiasmo, este élan casi divino, hacia todo lo que es bello, grande y puro: una flor abriéndose o los tintes del crepúsculo, la rama de un árbol o una gota de lluvia, los colores, las líneas, los perfumes, las alas, todas las cosas bellas que me consuelan de lo que queda. ¿Seré yo una panteísta?

22 – A veces hago el gesto de quien sujeta un hijo en su regazo. Un hijo, un hijo de carne y hueso, tal vez no me interesaría ahora… pero sonrío a este, que es apenas el amor en mis brazos.

23 – ¡Endiablada Bela! ¡Extraña abeja que del más dulce cáliz solo sabe extraer hiel! «¿Para qué quiere esta criatura la inteligencia, si no hay manera de ser feliz?» decía, otrora, mi padre, indignado. Ingenuo padre de 60 años, ¿cuándo has visto que la inteligencia sirva para hacer feliz a alguien? ¿Cuándo, ingenuo padre de 60 años?… Solo se puede ser feliz, simplificando, simplificando siempre, arrancando, disminuyendo, exprimiendo, reduciendo; y la inteligencia crea a nuestro alrededor un mar inmenso de olas, de espumas, de destrozos, en medio del cual luego somos el náufrago que se agita, que se debate en vano, que no quiere desaparecer sin estrechar al pecho cualquier cosa lejana: un rayo de sol reflejado en las estrellas. Y todos los astros viven allá en lo alto, ¡ingenuo padre de 60 años!

24 – El Diario de María Bashkistseff es algo profundamente triste, trágicamente humano. Solo no comprendo en aquel alma tan grande el miedo a la muerte. El espectro de la muerte, la idea de la muerte, la apavora, la espanta, la indigna. Su única debilidad. «II faudra donc mourir, misérable». «Mourir? J’en ai très peur… Et je ne veux pas». «Je veux vivre, moi, quand même et malgré tout…» «Mon corps pleure et crie mais quelque chose qui est au-dessus de moi, se rejouit de vivre, quand même…» ¡Pero qué inmensa alma! Quería el amor, quería la gloria, el poder, la riqueza, quería la felicidad. Lo quería todo. Y murió con un poco más de veinte años gritando hasta el fin que no quería morir. ¿Cómo no comprendió que el único remate posible a la cúpula de su maravilloso palacio de quimeras, de ambición, de amor, de gloria, solo podría ser realizado, por esas líneas serenas, purísimas, indescifrables, que únicamente la muerte sabe esculpir? Sus veinte años no llegaron a comprender el alto y supremo símbolo de unas manos cruzadas, vacías de ese mar de sueños, que la vida en amargo flujo y reflujo, lleva y trae constantemente. ¿Princesa exiliada, por qué no supiste tu murmurar, encogiendo los hombros, tu dulce y sereno nitchevo de eslava?

 

 

Febrero

3 – ¡Lluvia, viento, dolores, tristeza… y siempre Florbela, Florbela, Florbela! Quisiera enloquecer: Carlo Magno o Semíramis, perseguidora o perseguida, llorando o sonriendo. ¡Yo sería otra, otra, otra! Ni siquiera sabría que mis sueños eran sueños: el mundo estaría totalmente poblado de verdades. Mis ejércitos serían míos, mis piedras preciosas serían mías; rabias, miedos, lágrimas, carcajadas, todo esto sería realmente mío. Y una gota de agua sería un astro, una pequeña espiga de hierba, un pastizal y la rama de un árbol sería un bosque. Estar loco es la única forma de poseer y el modo de ser cualquier cosa estable en este mundo.

4-¡Oh! Bela imbécil, fardo como decías tú, hermano querido. Paquete de harapos, miserablemente harapientos. Tal vez haya dentro, oro y pedrería, el vestido de Cendrillon, la corona de oro de Titania, la esmeralda de Nerón, la lámpara de Aladino, la copa del rey de Thule… ¿Quién sabe si aún nadie lo ha desatado?

6 – ¡Mi vida! ¡Qué gâchis! ¡Ni yo misma sé lo que quiero!

16- ¡Qué irritante el personaje de esta novela idiota La ville du sourire! «Je me demande vingt fois, un soir, si je me coucherai à neuf heures ou si je courrai au dancing et je balance encore, à onze heures, entre un pyjama posé sur le lit et un smoking posé sur la chaise…» ¡Y este regordete se jacta de que la mujeres lo perseguían! Un hombre sin voluntad, sin energía, sin coraje, nunca podrá ser verdaderamente amado. ¡Ah, ser hombre, y un bello imposible trancarme un camino por donde yo quisiera pasar!

19 – ¡Qué me importa la estima de los otros si yo tengo la mía! ¿Qué me importa la mediocridad del mundo si Yo soy Yo? ¿Qué me importa el desaliento de la vida si existe la muerte? ¿Con tantas riquezas por qué sentirme pobre? Y mis versos, y mi alma, y mis sueños, y los montes y las rosas y el canto de los sapos entre la hierba húmeda y mi erial alentejano y los olivares vestidos de Gata Mimada y el asombro de los crepúsculos y el murmullo de las noches… ¿Entonces esto no es nada?

Napoleón con faldas. ¿Qué imperios deseas? ¿Qué mundos quieres conquistar? Definitivamente, estás enferma de delirio de grandezas.

22 – Más profundamente me conmueve la mirada de un animal que la mirada humana. Ahí adentro hay un alma que quiere hablar y no puede, una princesa encantada por cualquier hada mala. En un gran esfuerzo de comprensión, me inclino, sumerjo mis ojos en los ojos de mi perro: ¿y tú qué quieres? Y sus ojos me responden y yo no entiendo… ¡Ah, tener cuatro patas y comprender la súplica humilde, la angustiosa ansiedad de aquel mirar! Al final… ¿Para qué tanto orgullo, oh gentes?

23 – La vida tiene la incoherencia de un sueño. ¿Y quién sabe si realmente estemos durmiendo y soñando y acabaremos por despertar algún día?

¿Será este el despertar que los católicos llaman Dios?

28 – ¡Estoy tan flaca! La hoja va corroyendo la vaina, gradualmente, cada vez más implacable, más segura. Tal vez tenga yo por alma un diamante o una llama ardiente y siento en ella la belleza inquietante y misteriosa de las obras incompletas o mutiladas.

 

 

Marzo

13 – Luis en lo más íntimo, siente un gran orgullo, aunque no lo confiese, por no ser capaz de amar locamente a una mujer. ¿Cómo es que siendo él tan inteligente, no comprenda esta verdad tan simple: que aquél que no tiene nada para dar es quien es pobre? De este modo, en sus aventuras sentimentales, da, a cambio de piedras preciosas, dinero falso y… como cada cual da lo que tiene, ellas siempre dan piedras preciosas y él sigue dando dinero falso. Y cuando llegue la muerte, habrá ignorado dos de los mayores placeres de la vida: el placer de poseer piedras preciosas y el placer de darlas.

16 – A veces me imagino a una princesa en una terraza, sentada sobre un tapete ¡Alrededor… tantas cosas! Animales, flores, muñecas… juguetes.

A veces la princesa se cansa de jugar y se queda, horas y horas, entregada a soñar en otro mundo donde hubiese juguetes mayores, más bellos y más sólidos.

 

 

Abril

20 – A veces me pongo a mirar el espejo y a examinarme, facción por facción: los ojos, la boca, el modelado de la frente, la curva de los párpados, el perfil… ¿Y esta amalgama grosera y fea, grotesca y miserable, podría hacer versos? ¡Ah, no! Existe otra cosa… ¿pero qué? Después de todo, ¿para qué pensar? Vivir y no saber que se vive. Buscar el sentido de la vida, sin siquiera saber si tiene algún sentido, es tarea de poetas y neurasténicos. Solo una visión de conjunto puede aproximarse a la verdad. Examinar detalladamente es crear nuevos detalles. Debajo del color está el dibujo firme y solo se encuentra lo que no se busca. ¿Por qué no me olvido de vivir… para vivir?

28 – No tengo fuerzas, no tengo energías, no tengo valor para nada. Me siento hundir. Soy la rama del sauce que se inclina diciendo sí a todos los vientos.

 

 

Mayo

2 – La Monnaie de Singe, de Delarme-Mardrus, me encantó positivamente, sin ser, de modo alguno, una obra maestra, es un lindo libro adorable.

Apartando su estructura un tanto frágil, sus exageros, su tono un poco forzado de demostración, es realmente algo bueno. Su «petite fille toute en or», remota como un ídolo, es un magnífico pretexto para magníficas páginas llenas de corazón y de gracia. «La jalousie et la haine sont des formes de l’hommage. C’est un encens amer, mais e plus precieux des encens, celui que les médiocres ne connaîtront jamais». ¡Cómo es cierto!

Este libro tiene el valor de inclinarme hacia él como si me hubiese inclinado sobre mi alma de muchacha. Recuerdo haber tenido de ella, antaño, un poco, el alma osada y bravía, tierna e inquieta de una «petite fille toute en or». Y, también a mí, fue siempre en «monnaie de singe» que el don de la ternura me fue dado…

 

 

Julio

16 – Hasta hoy, todas mis cartas de amor no son más que la realización de mi necesidad de hacer frases. Si el Prince Charmant viniese, ¿Qué le diré de nuevo, de sincero, de verdaderamente sentido? ¡Tan pobres somos que las mismas palabras nos sirven para expresar la mentira y la verdad!

 

 

Agosto

2 – Está escrito que seré siempre la misma eterna solitaria… ¿Por qué?

 

 

Septiembre

1 – El águila, ¿es en verdad un águila o simplemente un milano?

6 – Siento por la mentira un horror casi físico. La siento distante y ahora… en este mismo momento… la siento vagar, asquerosa y sucia, en torno a mi alma que vibra en su orgullo de ser pura. Si los otros no me conocen, yo me conozco, y tengo orgullo, un inconmensurable orgullo de mí.

 

 

Octubre

8 – Era simplemente un milano… Guardarme intacta como un cristal transparente, ¿para qué? Pero no imitemos a Jeremías… es solo en el alma que el lodo no se borra; aquél con que nos salpican, sale con agua limpia.

 

 

Noviembre

15 – ¡No, no y no!

20 – ¿La muerte definitiva o la muerte transfiguradora?

¿Más qué importa lo que hay más allá?

¡Sea lo que fuere será mejor que el mundo!

¡Todo será mejor que esta vida!

24 – Hay una serenidad conciente de su fuerza en la línea firme de aquel perfil. Las manos tienen linaje y nobleza; la sonrisa, ironía y bondad; los ojos… no se examinan: deslumbran. Debe haber vivido diez vidas en una sola vida. Hay sueños muertos, como violetas marchitas, en la piel fina y macerada de los párpados. ¿Qué rastro dejarán en mi vida aquellos pasos, silenciosos y seguros, que saben el camino, todos los caminos de la tierra?

29 – «La tendresse humaine ne peut s’exprimer que par un seul geste:

celui d’ouvrir et de refermer les bras».

 

 

Diciembre

2 – ¡Y que no hayan gestos nuevos ni palabras nuevas!

 

 

 

 

El conjunto de textos autobiográficos, asignados bajo el título «Diario del último año, 1930» de Florbela Espanca, se encuentra publicado en la edición impresa de Poesía n° 101 , año 1994.

La imagen que ilustra este post pertenece al fragmento del cuadro «La joven de la perla» (1665) del artista holandés Johannes Vermeer.