Bibiana Collado Cabrera

Muestra poética

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Como si nunca antes
(2012)

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Espacios compartidos

Clavículas y rótulas y fibras
transversales y sístoles y
músculos contraídos.

Sobre una misma cama
me separa la piel, brutal, de ti.

La ficción del espacio compartido
se derrumba ante
la proclamación
del cuerpo.

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Útero

Un zumbido de sal carcome
los contornos de tierra.

Cartografías
del deseo truncadas.

Jamás pensé que se pudiera estar
tan solo en una isla:

Un útero engendrando en el vacío.

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El recelo del agua
(2016)

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Debajo de las uñas

Debajo de las uñas,
ahí es donde se sienten
los perros desbocados de la sangre.

Ocultos en los pliegues y en las sombras
tensando la carne en su delirio,
ahí es donde retienen
los añicos de vida que nos quedan.

Quebrado el umbral de resistencia,
llega el latigazo y el aullido en desbandada.
Incapaces, los tendones han cedido.
Las fieras ya corren por el monte.
Acerquémonos a comprobar
las riendas rotas.

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María IV

Si fuera tierra lo que ensucia sus uñas
‒hace tanto que sus manos no se hunden
en los terrones arenosos‒,
todo sería diferente.

La hija le restriega los dedos
con un cepillito de cerdas blandas
para conseguir no herirle la piel.

Le ha quitado, con esfuerzo,
los pequeños pendientes de oro,
hundidos en la carne que se empeña
en cerrarse sobre sí misma.
Ha decidido que no se los volverá a poner.
No quedan espejos en la casa.

Le toma un brazo y luego el otro
y frota, con un paño húmedo, las axilas.
Le levanta un pecho y luego el otro
y cura las llagas ocultas
en las dobleces del cuerpo.

Cuando pretende volver a colocarle el sujetador,
una música irrumpe desde lejos
‒tarda unos segundos en recordar
que esta noche velan a la virgen
en la calle de al lado‒.
María se pone en pie, tambaleante
pero con determinación y casi corre
por el largo y estrecho pasillo
hacia el afuera.

Con la fuerza del milagro, no se cae.
Imposible detenerla ante lo imprevisto
de la huida, medio vestida
llega hasta la entrada.

La orquesta desfila frente a su puerta
Ella se detiene en el umbral y llora.

La hija, también.
Ni siquiera intenta ya
cubrirle el busto.

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Certeza del colapso
(2018)

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El foco

Palpar una y otra vez la grieta,
abrirla de luz hasta dilatarla
pulir uno a uno los cantos.

Volver y volver
a la fisura
asediada de la infancia,
desmembrar el cuerpo/tiempo
que precede a la angustia primera
y no hallar nada.

De pronto, notar que el frío llega
de donde procede el foco
que ilumina la hendidura.

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Padre

Bailaba malagueñas ‒cuenta‒
cuando salían de la iglesia.

Estaban hartos de partir almendras,
de hacerse mayores picando esparto,
de subir a los muertos
a lo alto del cerro.

El pozo siempre a punto de secarse.
Hay que coger los higos chumbos
antes de que salga el sol.

Un rosario de espejos negros
cosido en las enaguas
y una foto de alguien
que se fue a la guerra,
que dicen
que se fue a la guerra.

En esta casa,
quien no trabaja,
no come.

Y agarrotadas tías solteras
que ayudan a parir
a sus hermanas
en la noche más
oscura.

La más pequeña se marchó de noche,
se marchó de noche y no volvió.

Y un cortijo, siempre lejano,
hecho de piedra
con piedra
y frío uniéndolas.

Bailaba malagueñas ‒cuenta‒
pero no logra recordar
quien las cantaba.

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Bibiana Collado Cabrera. Burriana, España, 1985. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia, donde también realizó el Máster de Estudios Hispánicos Avanzados . En 2014 defendió su tesis doctoral, titulada “El imperio nuevo de tu palabra”: Canon, tradición y ruptura en poetas cubanas de la Revolución, que fue calificada con excelente cum laude. Dicha tesis fue llevada a cabo gracias a una Beca de Formación de Profesorado Universitario del Ministerio de Educación y Ciencia, la cual le permitió realizar estancias de investigación en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana y en la Universidad Autónoma Metropolitana de México. En el ámbito de la escritura poética ha obtenido los siguientes reconocimientos: Premio Voces Nuevas de poesía, organizado por la Editorial Torremozas (2009); Premio Universidad de Valencia de Escritura de Creación, en castellano (2009) y en valenciano (2012); XXXIV Premio de poesía Arcipreste de Hita (2012) por Como si nunca antes (Pre-Textos); accésit del Premio Adonáis (2016) por El recelo del agua (Rialp); y Premio Complutense de Literatura 2017 por Certeza del colapso  de próxima aparición bajo el sello de Ediciones Complutense.

La imagen que ilustra este post es una fotografía de Raúl Cañibano, de la serie Malecón, Cuba, 2006.